COMO UNA SEMILLA

Aventurar la vida

sembrador1-725x1024 En la oración, Jesús nos invita a la alegría, el buen humor y la confianza. Quiere que el pequeño rebaño que somos tenga fuerza y capacidad para cambiar la historia de la humanidad, orientándola al buen y bien hacer del Reino de Dios y su justicia. 

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Mística Cristiana y Mística Carmelitana

“No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho; y así lo que más os despertare a amar, eso haced” 4M 1,7

¿Qué es la experiencia mística cristiana?
Es un “saber” (aunque “como no-sabiendo”), desde la fe. Por así decirlo, “padeciendo” una iniciativa, una presencia, una acción.

¿Dónde hay que buscar y reflexionar cuando se habla de “mística”?
Podríamos decir que este término intenta señalar ese momento o nivel, o expresión de la experiencia religiosa en la que se vive un determinado mundo espiritual-religioso como experiencia de interioridad y de inmediatez.

Nosotros, pretenderemos vivir una experiencia de amistad (experiencia religiosa particular) de unidad-comunión-presencia, en donde lo que se “sabe” o se “vive”, o se “experimenta”, es precisamente la realidad (soy amigo(a) del Amigo Cristo), el dato real presente (Cristo es mi Amigo) de esa unidad-comunión-presencia.

No queremos vivir aquí o allá, una reflexión, una conceptualización, una racionalización del dato religioso vivido. Todo esto muy conscientes del sentido de indeterminación y de inefabilidad de la experiencia “mística”

Tampoco concederemos mayor relieve a un complejo de fenómenos más o menos espectaculares, que a veces, en otras latitudes religiosas se designan como “paramísticos” (éxtasis, visiones, levitaciones, estigmas, etc), aunque se puedan relacionar de varias maneras con la experiencia mística auténtica y sean sustancial y verdaderamente exteriores a ella.

¿Qué es entonces, la mística carmelitana?
La mística carmelitana es experiencia de vida en y con la Trinidad. Es salida o pérdida de sí mismo(a), conocimiento de sí e irrupción de la experiencia de las gracias naturales y sobrenaturales de Dios, para amar mejor y servir mejor, desde la unión con Dios.

Es la fe, amistad, amor, relación y compromiso en movimiento. Es vida, es mirada amorosa o contemplativa, es un despertar para amar relacionándose con la Trinidad, la comunidad, el grupo y los(as) hermanos(as)

Es oración como “trato de amistad” para amar, servir y vivir en y desde la Trinidad. Es descubrir nuestra interior intimidad donde se hace presente la Palabra, el Verbo, para escucharle y que nos escuche, para mirarle y que nos mire, para contemplarle y que nos contemple, en “la música callada” de nuestros sentidos, pulsiones, apetitos y apegos, dentro de “la soledad sonora” de su silencio amoroso. Es “mirar con amor al Presente en mí” (Maximiliano Herráiz), y servirle con y por amor. Es revivir y recrear la experiencia con Dios. Personalizarla.

Características: La mística carmelitana posee unos rasgos peculiares:

a) Surge de la amistad: Amistad humanamente humana a lo divino. El Amigo (Trinidad) que ama al amigo orante; y éste que quiere amar al Amigo (Trinidad) y a los “amigos del Amigo”

b) Es dinámica: Es búsqueda de Dios y entrega de éste hasta el encuentro supremo; es una invasión progresiva de la gracia, de la misericordia y del amor de un Amigo presente en la persona humana; es una interiorización-profundización paulatina en los misterios cristianos; nacimiento de deseos genuinos de entrega mutua, es un florecer de virtudes y actitudes sanas.

c) Se basa en la Palabra: Escucha y degustación de los mejores textos bíblicos, preferentemente del Evangelio, profundizando en la misma vida y oración de Jesús. Aprendiendo del Maestro.

d) Es cristocéntrica: Ante la Palabra surge un encuentro de amistad, un diálogo, una relación, una conversación de amigos, una mirada contemplativa ante el Jesús del Evangelio y de la Gloria, ante el Amigo que nunca falla (V 22, 6-7)

e) Es apostólica y eclesial: El ejercicio y la vida de amistad orante desembocan necesariamente en la preocupación por los intereses de los dos amigos: la Iglesia, el mundo, los otros orantes, los “amigos del Amigo”, el compromiso, el sufrimiento del hermano.

f) Apta para el grupo y la comunidad: Busca el compartir: en amistad humana y cristiana, en un clima de interrelación orante entre amigos, con actitudes evangélicas de sencillez, espontaneidad, receptividad, humildad, desasimiento de apegos y cosas materiales, alegría, apertura.

g) Tiende a la contemplación: Es decir, no tanto a la búsqueda de las manifestaciones y fenómenos místicos, sino que busca la normalidad de una oración de mirada amorosa de la Trinidad presente. Tiende a la interiorización y al silencio interior, a la adoración del misterio y a la experiencia de su encuentro.

h) Es un camino: Camino que se hace también al andar. Nace y crece dentro de un proyecto de vida cristiana en marcha, tanto para el orante como para el grupo y la comunidad. Es una marcha o una subida o un adentramiento en el propio castillo interior. Enraizados en una vivencia de fe, esperanza y amor para el servicio y para el compromiso, con momentos de alegres luces y también con momentos de verdaderas noches oscuras.

Texto Carmelitano: Camino 26, 1-3.
Santa Teresa de Jesús

26,1. Ahora, pues, tornemos a nuestra oración vocal para que se rece de manera que, sin entendernos, nos lo dé Dios todo junto, y para -como he dicho- rezar como es razón.

La examinación de la conciencia y decir la confesión y santiguaros, ya se sabe ha de ser lo primero. Procurad luego, hija, pues estáis sola, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo maestro que enseñó la oración que vais a rezar? Representad al mismo Señor junto con vos y mirad con qué amor y humildad os está enseñando. Y creedme, mientras pudiereis no estéis sin tan buen amigo. Si os acostumbráis a traerle cabe vos y El ve que lo hacéis con amor y que andáis procurando contentarle, no le podréis -como dicen- echar de vos; no os faltará para siempre; ayudaros ha en todos vuestros trabajos; tenerle heis en todas partes: ¿pensáis que es poco un tal amigo al lado?

2. ¡Oh hermanas, las que no podéis tener mucho discurso del entendimiento ni podéis tener el pensamiento sin divertiros!, ¡acostumbraos, acostumbraos! Mirad que sé yo que podéis hacer esto, porque pasé muchos años por este trabajo de no poder sosegar el pensamiento en una cosa, y eslo muy grande. Mas sé que no nos deja el Señor tan desiertos, que si llegamos con humildad a pedírselo, no nos acompañe. Y si en un año no pudiéremos salir con ello, sea en más. No nos duela el tiempo en cosa que tan bien se gasta. ¿Quién va tras nosotros? Digo que esto, que puede acostumbrarse a ello, y trabajar andar cabe este verdadero Maestro.

3. No os pido ahora que penséis en El ni que saquéis muchos conceptos ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis. Pues ¿quién os quita volver los ojos del alma, aunque sea de presto si no podéis más, a este Señor? Pues podéis mirar cosas muy feas, ¿y no podréis mirar la cosa más hermosa que se puede imaginar? Pues nunca, hijas, quita vuestro Esposo los ojos de vosotras. Haos sufrido mil cosas feas y abominaciones contra El y no ha bastado para que os deje de mirar, ¿y es mucho que, quitados los ojos de estas cosas exteriores, le miréis algunas veces a El? Mirad que no está aguardando otra cosa, como dice a la esposa, sino que le miremos. Como le quisiereis, le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a mirar, que no quedará por diligencia suya.”
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Recordemos que ésta E. M. C., va dirigida a quienes desean estar bajo las mociones del Espíritu Santo de Dios y aprender a orar más desde la meditación y la contemplación. Con y desde la espiritualidad y experiencia oracional de los santos del Carmelo que son maestros del encuentro con Dios.

La experiencia de la Mística Carmelitana es “abierta” a quienes busquen recrear desde Dios, su “yo consciente” para trascender los límites de la experiencia ordinaria y del conocimiento normal en “moradas” de oración que nos lleven a comprometernos más con nuestros prójimos, grupo, comunidad, familia e iglesia.

Descubriremos juntos (aunque la vivencia sea personal), los diversos “grados de aprovechamiento espiritual” y buscaremos acercarnos a los misterios de Dios por experiencias oracionales de “desenvolvimiento espiritual” que hagan más corto el camino y obtener la gracia de la contemplación.

Por eso es necesario tener en cuenta, como dice San Juan de la Cruz que, “Dios está como el sol sobre las almas para comunicarse a ellas”1 y que los que tienen la responsabilidad de acompañar espiritualmente a otros(as), “adviertan estos tales que guían las almas y consideren que el principal agente y guía y movedor de las almas en este negocio no son ellos, sino el Espíritu Santo” 2

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Texto Bíblico para reflexionar y orar:


Jesús y Nicodemo: Juan 3, 1-22

1 Entre los fariseos había un personaje judío llamado Nicodemo. Este fue de noche a ver a Jesús y le dijo: 2 “Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios esté con él.” 3 Jesús le contestó: “En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba.” 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre?”

5 Jesús le contestó: “En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6 Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te extrañes de que te haya dicho: “Necesitan nacer de nuevo desde arriba”. 8 El viento sopla donde quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu.”

9 Nicodemo volvió a preguntarle: “¿Cómo puede ser eso?” 10 Respondió Jesús: “Tú eres maestro en Israel, y ¿no sabes estas cosas? 11 En verdad te digo que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si ustedes no creen cuando les hablo de cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les hablo de cosas del Cielo? 13 Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del Cielo, el Hijo del Hombre. 14 Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, 15 y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna.

16 ¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él. 18 Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios. 19 Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas. 21 Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios”.

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[1] Llama 3, 47.

[2] Llama 3, 46; Cfr., Llama 1,36 y 2, 34 desde donde habla del apetito natural.

Ponente: Iván Mora Pernía, publicado en http://misticacarmelitana.blogspot.com/2007/11/mstica-cristiana-y-mstica-carmelitana.html?m=1

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La oración en el ‘Libro de la Vida’

Teresa, de la rueca a la pluma

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Anna Seguí, ocd 

Introducción

Cuando Teresa de Jesús escribe el Libro de la Vida, lo hace desde el umbral de las gracias místicas recibidas; es ya una mujer madura 46-50 años. Es su primer libro y es el resultado como de un parto complicado y difícil. Mal comprendida y mal ayudada. Nadie estaba a la altura ni la hondura de lo que Teresa llevaba dentro y nos quería transmitir. Tuvo que luchar contra las tempestades provocadas por mentes estrechas y razonamientos mezquinos que la querían relegar a las labores domésticas y rezos orales. Teresa, recia como las piedras de Castilla apuesta por la libertad, y fiada en sólo Dios produce un legado que será joya espiritual para la posteridad, que a decir del Inquisidor Mayor Quiroga: “es doctrina muy segura, verdadera…

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EL ROSTRO DE TERESA DE JESÚS COMO ESCRITORA EN EL LIBRO DE LA VIDA

Mujer y escritora en «tiempos recios»

Obstat sexus [el sexo lo impide]. Con esta concisión, que sólo la lengua latina permite, anunciaba el Papa Pío XI, por boca de Monseñor Aurelio Galli, su negativa a declarar a Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia, cuando la Orden del Carmelo Descalzo le elevó la petición, en el año 1923.

Si este hecho tuvo lugar en pleno siglo XX, a nadie puede extrañar que su condición femenina supusiera para Teresa de Jesús una traba en el XVI, siglo en el que nace y muere (1515-1582).

Joël Saugnieux al analizar el contexto histórico y cultural de esa época, afirma que Teresa cuenta con una triple limitación cultural, porque sobre ella se cierne un triple lastre sociológico. El primer rasgo que él señala es precisamente que se trata de una mujer, en una época donde la cultura dominante está enteramente en manos de varones. El segundo inconveniente es que nace en una familia de origen judío, cuando se iba imponiendo el estatuto de limpieza de sangre que sólo dará cabida en la sociedad a los cristianos viejos. Por último, que proviene de lo que llamaríamos la burguesía provinciana, en una época en la que los honores se reservan todavía a las personas de origen noble.

Aún cabe sumar un cuarto lastre: Teresa es mística, y se va a ver implicada en la polémica que enfrentaba a los teólogos (letrados) con los «espirituales», a los que a menudo se les acusó de alumbradismo, por lo que muchos de ellos terminaron condenados por el Santo Oficio:

…como en estos tiempos habían acaecido grandes ilusiones en mujeres y engaños que las había hecho el demonio, comencé a temer… (V 23, 2).

Teresa no temía en vano: aparte delEdicto contra los alumbrados, dexados y perfectos, que se había promulgado en 1525, el proceso contra la monja Magdalena de la Cruz de la década de 1540 estaría con frecuencia en su memoria. Más tarde, vendrían otros significativos procesos inquisitoriales, como el que condujo a prisión a Fray Luis de León, o al mismísimo arzobispo de Toledo fray Bartolomé Carranza.

Mujer y mística: no eran las mejores garantías para hacerse creíble. Fray Luis de León, en la carta-dedicatoria de la primera edición de las obras teresianas, que él preparó en 1588, buscando apaciguar ciertas voces de protesta que ya se dejaban oír contra Teresa, y que acabaron llegando hastala Inquisición, escribía en los siguientes términos:

Que lo que algunos dicen, ser inconveniente, que la santa madre misma escriba sus revelaciones de sí, para lo que toca a ella, y a su humildad, y modestia, no lo es, porque las escribió mandada, y forzada…

Desde el momento en que Teresa de Jesús toma la pluma, va a hacerlo muy consciente de lo que supone este hecho en un siglo en el que la mujer carece de voz, y en el que los inquisidores, «…como son hijos de Adán y, en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa» (CE 4, 1). Esas valientes palabras pertenecen a un texto que no superó la censura de la primera redacción de Camino de Perfección(Códice de El Escorial). Fue emborronado tan a conciencia que sólo recientemente ha sido posible su lectura completa, y constituye posiblemente el más atrevido alegato de su tiempo en favor de la mujer.

Por esta razón, sería ella misma quien contribuyera a crear una imagen de escritora reacia, al resaltar con frecuencia su ineptitud para escribir, fundamentada en las más diversas razones: falta de educación formal (letras), desconocimiento del latín, mala salud, frágil memoria, falta de tiempo, muchas responsabilidades en el convento, ser mujer y pecadora… Se trataba de no causar alarma en el lector, el primero de los cuales era siempre un censor.

Sin embargo, de unos años a esta parte, esta visión de Teresa como escritora «a su pesar» ha sido puesta en duda (y aun desmentida) por la mayoría de los críticos que se han acercado a las obras de la escritora abulense. Así, Francisco Márquez Villanueva, en un significativo y brillante artículo publicado en 1983, se atrevió a afirmar con rotundidad:

El malhadado prejuicio hagiográfico ha impedido reconocer algo muy obvio, nunca afirmado hasta este momento y que todavía causará escándalo en algunos: Santa Teresa gozaba del placer de crear como una verdadera adicción, especie de bendito “asimiento” de que, por fortuna nuestra, no llegó a ser consciente. Son hasta los médicos quienes han de poner coto al oneroso desbordamiento casi grafómano: “Me ha mandado el doctor que no escriba jamás sino hasta las doce y algunas veces no de mi letra” (178, I). Sus monjas no en vano la ven escribir a altas horas de la noche, con el rostro todo encendido, en trance creador que, muy de acuerdo con sus profundas convicciones, sin duda armonizaba lo divino y lo humano, lo sobrenatural y el puro placer estético.

Quizá no nos sea posible adentrarnos tan profundamente en el alma teresiana para saber exactamente qué pasaba por su interior mientras escribía. Pero su legado habla por sí solo. Como continúa afirmando Márquez Villanueva…libros de esta densidad de pensamiento no se encargan ni se improvisan.

Texto completo en: https://www.um.es/tonosdigital/znum20/secciones/estudios-14-teresaj_escritoralv.htm

LIDERAZGO TERESIANO

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Conferencia impartida por Hna Asunción Codes STJ, octubre de 2014.

Recordando que el objetivo de la familia teresiana es formar sujetos de encuentro y transformadores sociales, a través de amar a Jesús y darlo conocer.

1. Dios nos habita, “presencia de Cristo en todas partes del alma”.

2. Valores de referencia son los de Jesús.

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3. Cómo se gana el líder teresiano el respeto, la confianza y la admiración:
*Ejerce el poder del estímulo y la acogida;
*Es coherente con lo que cree y ama;
*Su testimonio atrae y eso da autoridad;
*Una autoridad al servicio de los que sufren.

4. Autenticidad, transparencia y amor a la verdad

5. Contagia visión, inspira, da y recuerda a cada paso el sentido

6. Todos somos necesarios.

7. Atención personalizada, un amor que acompaña, una relación que se hace presente.

Texto completo en: http://bit.ly/liderazgoteresiano

Actualidad del Mensaje de San Juan de la Cruz

14 de Diciembre fiesta de San Juan de la Cruz, padre fundador de nuestra Orden.

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Un dato bien significativo de esa actualidad nos lo aporta la vida de algunos personajes de nuestro tiempo que se han proclamado fieles discípulos suyos, como Teresa de Liseux o Teresa Benedicta de la Cruz. Y lo que es más admirable aún, es que ese magisterio se extiende a otros campos diferentes de la espiritualidad, suscitando el interés de psicólogos, críticos literarios o filósofos, como Pascal,  Bergson, Theillard de Chardin, además de teólogos de diferentes tendencias, desde Hans urs Von Baltasar, como los protestantes Metz y Karl Bart, hasta Segundo Galilea, Gustavo Gutiérrez, y otros tantos, y por qué no mencionar aquí, en feliz memoria, a nuestro querido Papa Juan Pablo II, cuya admiración y respeto, hacia el Santo español, nunca ocultó.

Pero naturalmente, es en el campo propiamente dicho de la espiritualidad donde su magisterio resuena con mayor fuerza hasta llegar a convertirse en  un punto crítico de contraste y discernimiento de la bondad  de movimientos espirituales que surgen por doquier, desde el acercamiento a la mística y meditación oriental, hasta los carismáticos. Y en realidad, no podía ser de otra manera, ya que fray Juan se delata en su obra como un hombre enamorado de Dios, y admirador incondicional de su obra creadora. Y en particular del hombre, cuya capacidad de pensamiento dice que vale más que todo el mundo.

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Doctor de la Iglesia.

Por eso nada tiene de extraño que la Iglesia, convencida de ese papel que tan bien cumple San Juan de la Cruz, de místico, maestro y mistagogo, le haya declarado y reconocido como Doctor. Lo hizo en  1926, reconociendo así la plena  y actual vigencia del magisterio que emana de su vida y de su obra, y  que ha quedado fielmente reconocido en sus escritos

No todas las páginas del Santo tienen, en mismo valor, ni son igualmente  orientativas  y magisteriales. Como lo son, de hecho, las que nos han llegado escritas sobre la vida teologal, que es el punto fuerte y más defendido de su espiritualidad. Y más en particular todavía, las que insisten   en la exigencia de la fe como  único y proporcionado medio que lleva al encuentro con Dios. Siempre, a través de Cristo, la Palabra definitiva del Padre; o por la necesidad de una purificación radical del hombre, a la que él  ha llamado Noches,  y cuyo misterio  y eficacia ha desentrañado como nadie, gracias, claro está, a la propia y profunda experiencia que él mismo  tuvo de esas noches y purificaciones. El símbolo de la Noche constituye, sin duda, su creación más original.

Y su doctrina sobre las Noches sigue siendo de permanente actualidad en nuestra hora, ya que no sólo es aplicable a la historia personal de cada hombre que  busca a Dios, sino a la Humanidad entera que sigue anhelando, desde sus angustias, incertidumbres y oscuridades, romper el silencio de Dios y sentirle vivo, pues se resiste a creer en los falsos profetas que anuncian su muerte.

Pero no es sólo el tema de Dios y del camino que conduce a Él lo que constituye la esencia y lo mejor del magisterio sanjuanista. Es también el misterio más íntimo del hombre lo que queda desentrañado e iluminado por el análisis sanjuanista y su mensaje. Y se trata del hombre real, lleno de debilidades y apetitos a los que se apega, pero llamado a llegar a la Unión  con Dios, a la que tiene derecho y debe aspirar como hijo de Dos que es. Con razón ha dicho, Juan Pablo II que  pocos como San Juan de la Cruz nos pueden ayudar a conocer el misterio del hombre. Razón de más  para que la Iglesia siga apoyándose en su magisterio, confirmando así su autenticidad y validez de su reconocido Doctorado.

Texto completo en: http://www.ocdburgos.org/delup/san_juan_de_la_cruz.htm