San Juan de la Cruz y la misericordia

Teresa, de la rueca a la pluma


santo

María del Puerto Alonso, ocd

Nuestro hermano y padre Juan de la Cruz tuvo una infancia muy difícil. Conoció la orfandad, el hambre, la mendicidad, el ser aprendiz de diversos oficios sin lograr identificarse con ninguno… Un fraile hermano nuestro nos dijo en más de una ocasión que tenía todos los boletos para ser el “patrono de los amargados”. Sin embargo, los testimonios de sus procesos de beatificación y canonización insisten en que era un hombre afable y alegre. Un hombre convencido de la misericordia de Dios en su vida y en la historia de la humanidad.

San Juan no dudaba en llamar a Dios “Padre de misericordias”. Y en la conocida “Oración del alma enamorada” comienza diciendo: “¡Señor Dios, amado mío! Si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más…

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TERESA DE JESÚS-PERFIL BIOGRÁFICO

Aventurar la vida

avila55INTRODUCCIÓN

Teresa de Jesús es un don de Dios para la Iglesia y a la humanidad. Una mujer que supo hacer de Jesucristo el centro de su vida, y una mujer profundamente eclesial. Murió pronunciando estas palabras: “Al fin muero hija de la Iglesia”. Acercarnos a Teresa es saborear la esencia del más puro cristianismo, la finura de una mujer que se dejó seducir por Jesús, y se mantuvo adherida con la mirada fija en Él, hasta el final de su vida.

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La identidad del Carmelita Descalzo Seglar en el Siglo XXI

El CITeS-Universidad de la Mística en Ávila, fue la sede del V Congreso Ibérico de Carmelitas Descalzos Seglares, titulado Identidad y Misión del Carmelita Seglar, que se realizó del 29 de julio al 1 de agosto 2016.

Las tres ramas del Carmelo Descalzo: frailes, carmelitas descalzas y seglares estuvieron representados por aproximadamente 150 participantes procedentes de Roma, España y Portugal. Cuatro días de reflexión y profundización centrados principalmente en tres temas de vital importancia para el Carmelita Seglar de hoy: Su identidad, formación y discernimiento vocacional.

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Es importante señalar que actualmente los Carmelitas Descalzos Seglares (OCDS) superan los 25.500 en todo el mundo y se espera que el V Congreso tenga positiva una repercusión en sus comunidades.

La primera ponencia titulada: “La identidad del Carmelita Descalzo Seglar en el Siglo XXI”, estuvo a cargo del P. Alzinir Sebastianini, Delegado General para los Carmelitas Seglares. En el link podrán acceder a la presentación completa haz click aquí: http://bit.ly/carmelitaseglarsigloxxi

Artículo originalmente publicado en: https://delaruecaalapluma.wordpress.com/2016/08/08/v-congreso-iberico-del-carmelo-descalzo-seglar/

Sobre nuestro superior provincial padre Miguel Márquez 

El P. Miguel Márquez primer superior provincial de la nueva provincia Ibérica de Santa Teresa. La nueva provincia está formada por las antiguas provincias españolas de Andalucía, Aragón-Valencia, Burgos, Castilla, Cataluña y Baleares, además de los territorios del Vicariato de Uruguay-Bolivia-Paraguay y lo que era la Delegación de África Occidental.

El P. Miguel Márquez nació en 1965 en Plasencia (Cáceres) y ha desempeñado numerosos puestos de responsabilidad y gobierno en la vida de la Provincia de los carmelitas de Castilla, como Consejero Provincial de 1999 al 2002 y Vicario Provincial de 2002 al 2005, cargo para el que fue elegido nuevamente en el capítulo provincial de 2008 y después como Provincial. Asimismo ha ejercido de formador, como maestro de estudiantes durante seis años, en la comunidad de Salamanca.

Ingresó en la Orden del Carmen Descalzo en 1983 emitiendo su profesión religiosa en 1985. Fue ordenado sacerdote en Medina del Campo en 1990. Autor de numerosas publicaciones de carácter espiritual como “Atardecer en el Valle. Relatos a la lumbre de Dios”, “El Riesgo de la Confianza. Cómo descubrir a Dios sin huir de mí mismo”, “Hacia donde mirar. Espiritualidad en la vida cotidiana” y “Amanece en Malpica. Cuentos para despertar”. También es colaborador en revistas como “Teresa de Jesús” y “Revista de Espiritualidad”, Miguel Márquez es Licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, con un Tesis de licenciatura sobre “La Imagen de Dios en el Magníficat”.

Publicado en: http://www.revistaecclesia.com/el-padre-miguel-marquez-nuevo-superior-provincial-de-los-carmelitas-de-espana/

La Humildad, Raíz de la Vida Espiritual

Padre Salvador Ros OCD – Curso de formación OCDS. Toledo 25-27 de Enero de 2013

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Lo decisivo en la vida espiritual no es tanto el “buscar a Dios”, porque hay maneras de buscarlo que son provocaciones (cf. Sab 1,2), cuanto el ponerse en una actitud tal que se pueda esperar encontrarlo sin tener que buscarlo, porque es Él quien toma la iniciativa del encuentro, el que nos busca y el que a su debido tiempo se manifestará a nosotros: “Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; salí al encuentro de los que no me buscaban (IS 65; Rom 10,20-21). “No me buscarías, si no me hubieras encontrado” (Pascal). “Quien se vuelve hacia Oriente esperando a su Dios, en él, muy pronto, se elevará la aurora de la Gracia” (Angelus Silesius).

El camino más seguro para el encuentro con Dios y para esa forma de experiencia que llamamos contemplación es la actitud teologal, actitud que resumimos con la expresión “fe-esperanza-caridad” -lo que Teresa llama “amor-desasimiento-humildad” (CV 4,4)-, virtudes que “andan siempre juntas”- (CV10,3) y que “son necesarias tener las [personas] que pretenden llevar camino de oración”, de manera que “es imposible, si no las tienen, ser muy contemplativas, y, cuando pensaren lo son, están muy engañadas” (CV 4,3). Sobre este fundamento teologal de las virtudes Teresa insiste machaconamente:  “Diréis, hijas mías, que este es el engaño que todos traemos, que en llegándose uno un rato cada día a pensar sus pecados (que está obligado a ello si es cristiano de más que nombre), luego dicen es muy contemplativo, y luego le quieren con tan grandes virtudes como está obligado a tener el muy contemplativo” (CE 24 3-4).

Veamos, entonces, en qué consiste la humildad, ya que con frecuencia nos hacemos una idea falsa al concebirla como algo que nos rebaja, cuando es todo lo contrario, nos aporta la verdadera grandeza que en vano buscamos fuera de Dios, pues no hay nada más elevado que estar ante Dios y con Él. Quien se ha descubierto a sí mismo ante Dios, ha descubierto también que sólo ahí estaba el lugar donde uno puede conocerse íntegramente, en medio de una luz que nos deja desnudos como nunca antes lo habíamos estado, y a la vez nos cubre de misericordia como nunca antes nadie lo había hecho. No somos humildes más que cuando nos encontramos con Dios, y Dios únicamente puede encontrarnos cuando somos humildes.

Desde aquí podemos entender ya la experiencia y la definición de Teresa: “Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y púsome delante -a mi parecer sin considerarlo, sino de presto- esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en Verdad” (6M 10,7). “Y así entendí qué cosa es andar un alma en verdad delante de la misma Verdad” (V 40,3).

Teresa nos dice que la humildad es, ante todo, una virtud teologal, que se refiere directamente a Dios, y que por ella podemos conocernos como Dios nos conoce. No son, por tanto, las actitudes artificiales: los encogimientos, las cobardías, los espíritus ñoños, la melancolía. Todo eso lo desenmascaró Teresa como “almas cobardes con amparo de la humildad” (V 13,2). “Por eso digo, hijas, que pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien, y allí deprenderemos la verdadera humildad, y ennoblecerse ha el entendimiento, y no hará el propio conocimiento ratero y cobarde” (1M 2,11). “Porque en otra parte dije mucho del daño que nos hace no entender bien esto de la humildad  y propio conocimiento [cf. V13,4-6, 15; CV 10, 3-4; 39,5] no os digo más aquí, aunque es lo que más nos importa” (1M 2,13).

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Así, pues, lejos de cualquier caricatura degradante, de pusilanimidad y apocamiento, la verdadera humildad es magnánima, es una fuerza (eso significa virtud) “para conformarnos con nuestro Dios y Esposo” (6M 10,6), y por eso concluye Teresa: “No entendamos cosa en que se sirve más el Señor que no presumamos salir con ella, con su favor. Esta presunción querría yo en esta casa, que hace siempre crecer la humildad: tener una santa osadía, que Dios ayuda a los fuertes y no es aceptador de personas” (CV 16,8)

Texto completo en: http://bit.ly/humildadsros

Mística Cristiana y Mística Carmelitana

“No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho; y así lo que más os despertare a amar, eso haced” 4M 1,7

¿Qué es la experiencia mística cristiana?
Es un “saber” (aunque “como no-sabiendo”), desde la fe. Por así decirlo, “padeciendo” una iniciativa, una presencia, una acción.

¿Dónde hay que buscar y reflexionar cuando se habla de “mística”?
Podríamos decir que este término intenta señalar ese momento o nivel, o expresión de la experiencia religiosa en la que se vive un determinado mundo espiritual-religioso como experiencia de interioridad y de inmediatez.

Nosotros, pretenderemos vivir una experiencia de amistad (experiencia religiosa particular) de unidad-comunión-presencia, en donde lo que se “sabe” o se “vive”, o se “experimenta”, es precisamente la realidad (soy amigo(a) del Amigo Cristo), el dato real presente (Cristo es mi Amigo) de esa unidad-comunión-presencia.

No queremos vivir aquí o allá, una reflexión, una conceptualización, una racionalización del dato religioso vivido. Todo esto muy conscientes del sentido de indeterminación y de inefabilidad de la experiencia “mística”

Tampoco concederemos mayor relieve a un complejo de fenómenos más o menos espectaculares, que a veces, en otras latitudes religiosas se designan como “paramísticos” (éxtasis, visiones, levitaciones, estigmas, etc), aunque se puedan relacionar de varias maneras con la experiencia mística auténtica y sean sustancial y verdaderamente exteriores a ella.

¿Qué es entonces, la mística carmelitana?
La mística carmelitana es experiencia de vida en y con la Trinidad. Es salida o pérdida de sí mismo(a), conocimiento de sí e irrupción de la experiencia de las gracias naturales y sobrenaturales de Dios, para amar mejor y servir mejor, desde la unión con Dios.

Es la fe, amistad, amor, relación y compromiso en movimiento. Es vida, es mirada amorosa o contemplativa, es un despertar para amar relacionándose con la Trinidad, la comunidad, el grupo y los(as) hermanos(as)

Es oración como “trato de amistad” para amar, servir y vivir en y desde la Trinidad. Es descubrir nuestra interior intimidad donde se hace presente la Palabra, el Verbo, para escucharle y que nos escuche, para mirarle y que nos mire, para contemplarle y que nos contemple, en “la música callada” de nuestros sentidos, pulsiones, apetitos y apegos, dentro de “la soledad sonora” de su silencio amoroso. Es “mirar con amor al Presente en mí” (Maximiliano Herráiz), y servirle con y por amor. Es revivir y recrear la experiencia con Dios. Personalizarla.

Características: La mística carmelitana posee unos rasgos peculiares:

a) Surge de la amistad: Amistad humanamente humana a lo divino. El Amigo (Trinidad) que ama al amigo orante; y éste que quiere amar al Amigo (Trinidad) y a los “amigos del Amigo”

b) Es dinámica: Es búsqueda de Dios y entrega de éste hasta el encuentro supremo; es una invasión progresiva de la gracia, de la misericordia y del amor de un Amigo presente en la persona humana; es una interiorización-profundización paulatina en los misterios cristianos; nacimiento de deseos genuinos de entrega mutua, es un florecer de virtudes y actitudes sanas.

c) Se basa en la Palabra: Escucha y degustación de los mejores textos bíblicos, preferentemente del Evangelio, profundizando en la misma vida y oración de Jesús. Aprendiendo del Maestro.

d) Es cristocéntrica: Ante la Palabra surge un encuentro de amistad, un diálogo, una relación, una conversación de amigos, una mirada contemplativa ante el Jesús del Evangelio y de la Gloria, ante el Amigo que nunca falla (V 22, 6-7)

e) Es apostólica y eclesial: El ejercicio y la vida de amistad orante desembocan necesariamente en la preocupación por los intereses de los dos amigos: la Iglesia, el mundo, los otros orantes, los “amigos del Amigo”, el compromiso, el sufrimiento del hermano.

f) Apta para el grupo y la comunidad: Busca el compartir: en amistad humana y cristiana, en un clima de interrelación orante entre amigos, con actitudes evangélicas de sencillez, espontaneidad, receptividad, humildad, desasimiento de apegos y cosas materiales, alegría, apertura.

g) Tiende a la contemplación: Es decir, no tanto a la búsqueda de las manifestaciones y fenómenos místicos, sino que busca la normalidad de una oración de mirada amorosa de la Trinidad presente. Tiende a la interiorización y al silencio interior, a la adoración del misterio y a la experiencia de su encuentro.

h) Es un camino: Camino que se hace también al andar. Nace y crece dentro de un proyecto de vida cristiana en marcha, tanto para el orante como para el grupo y la comunidad. Es una marcha o una subida o un adentramiento en el propio castillo interior. Enraizados en una vivencia de fe, esperanza y amor para el servicio y para el compromiso, con momentos de alegres luces y también con momentos de verdaderas noches oscuras.

Texto Carmelitano: Camino 26, 1-3.
Santa Teresa de Jesús

26,1. Ahora, pues, tornemos a nuestra oración vocal para que se rece de manera que, sin entendernos, nos lo dé Dios todo junto, y para -como he dicho- rezar como es razón.

La examinación de la conciencia y decir la confesión y santiguaros, ya se sabe ha de ser lo primero. Procurad luego, hija, pues estáis sola, tener compañía. Pues ¿qué mejor que la del mismo maestro que enseñó la oración que vais a rezar? Representad al mismo Señor junto con vos y mirad con qué amor y humildad os está enseñando. Y creedme, mientras pudiereis no estéis sin tan buen amigo. Si os acostumbráis a traerle cabe vos y El ve que lo hacéis con amor y que andáis procurando contentarle, no le podréis -como dicen- echar de vos; no os faltará para siempre; ayudaros ha en todos vuestros trabajos; tenerle heis en todas partes: ¿pensáis que es poco un tal amigo al lado?

2. ¡Oh hermanas, las que no podéis tener mucho discurso del entendimiento ni podéis tener el pensamiento sin divertiros!, ¡acostumbraos, acostumbraos! Mirad que sé yo que podéis hacer esto, porque pasé muchos años por este trabajo de no poder sosegar el pensamiento en una cosa, y eslo muy grande. Mas sé que no nos deja el Señor tan desiertos, que si llegamos con humildad a pedírselo, no nos acompañe. Y si en un año no pudiéremos salir con ello, sea en más. No nos duela el tiempo en cosa que tan bien se gasta. ¿Quién va tras nosotros? Digo que esto, que puede acostumbrarse a ello, y trabajar andar cabe este verdadero Maestro.

3. No os pido ahora que penséis en El ni que saquéis muchos conceptos ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis. Pues ¿quién os quita volver los ojos del alma, aunque sea de presto si no podéis más, a este Señor? Pues podéis mirar cosas muy feas, ¿y no podréis mirar la cosa más hermosa que se puede imaginar? Pues nunca, hijas, quita vuestro Esposo los ojos de vosotras. Haos sufrido mil cosas feas y abominaciones contra El y no ha bastado para que os deje de mirar, ¿y es mucho que, quitados los ojos de estas cosas exteriores, le miréis algunas veces a El? Mirad que no está aguardando otra cosa, como dice a la esposa, sino que le miremos. Como le quisiereis, le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a mirar, que no quedará por diligencia suya.”
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Recordemos que ésta E. M. C., va dirigida a quienes desean estar bajo las mociones del Espíritu Santo de Dios y aprender a orar más desde la meditación y la contemplación. Con y desde la espiritualidad y experiencia oracional de los santos del Carmelo que son maestros del encuentro con Dios.

La experiencia de la Mística Carmelitana es “abierta” a quienes busquen recrear desde Dios, su “yo consciente” para trascender los límites de la experiencia ordinaria y del conocimiento normal en “moradas” de oración que nos lleven a comprometernos más con nuestros prójimos, grupo, comunidad, familia e iglesia.

Descubriremos juntos (aunque la vivencia sea personal), los diversos “grados de aprovechamiento espiritual” y buscaremos acercarnos a los misterios de Dios por experiencias oracionales de “desenvolvimiento espiritual” que hagan más corto el camino y obtener la gracia de la contemplación.

Por eso es necesario tener en cuenta, como dice San Juan de la Cruz que, “Dios está como el sol sobre las almas para comunicarse a ellas”1 y que los que tienen la responsabilidad de acompañar espiritualmente a otros(as), “adviertan estos tales que guían las almas y consideren que el principal agente y guía y movedor de las almas en este negocio no son ellos, sino el Espíritu Santo” 2

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Texto Bíblico para reflexionar y orar:


Jesús y Nicodemo: Juan 3, 1-22

1 Entre los fariseos había un personaje judío llamado Nicodemo. Este fue de noche a ver a Jesús y le dijo: 2 “Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios esté con él.” 3 Jesús le contestó: “En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba.” 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre?”

5 Jesús le contestó: “En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6 Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te extrañes de que te haya dicho: “Necesitan nacer de nuevo desde arriba”. 8 El viento sopla donde quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu.”

9 Nicodemo volvió a preguntarle: “¿Cómo puede ser eso?” 10 Respondió Jesús: “Tú eres maestro en Israel, y ¿no sabes estas cosas? 11 En verdad te digo que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si ustedes no creen cuando les hablo de cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les hablo de cosas del Cielo? 13 Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del Cielo, el Hijo del Hombre. 14 Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre, 15 y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna.

16 ¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él. 18 Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios. 19 Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas. 21 Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios”.

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[1] Llama 3, 47.

[2] Llama 3, 46; Cfr., Llama 1,36 y 2, 34 desde donde habla del apetito natural.

Ponente: Iván Mora Pernía, publicado en http://misticacarmelitana.blogspot.com/2007/11/mstica-cristiana-y-mstica-carmelitana.html?m=1

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