La Determinada Determinación Teresiana (parte 1)

Hna. María Pilar Huerta Román, CD – Carmelo de Toro (Zamora)

Palabras con Sentido

En un primer momento cabría hablar de “autoconciencia” (porque sin ella no podemos entender nada), como conocimiento de nosotros mismos, de nuestras emociones, de nuestros recursos,de nuestras virtudes y defectos.

determinacion-e1451790226115

 Una autoconciencia que sería algo así como el “conocimiento propio”, en acto, en presente, actuante: “No es pequeña lástima de confusión que, por nuestra culpa, no nos entendamos a nosotros mismos, ni sepamos quiénes somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese ni supiese  quién fue su padre ni su madre ni que qué tierra?”. “Es tan importante este conocernos que no querría en ello hubiese jamás relajación”. Sólo si partimos de la autoconciencia, podemos saber hacia dónde queremos ir, y por dónde llegar a dónde queremos. Difícilmente podemos tomar una determinación (decisión consciente) si nos desconocemos a nosotros mismos.

… Podríamos ahora, separar cada uno de los términos de la expresión “determinada determinación” y así tendríamos 2 unidades de análisis:

  • Determinada/o; es lo preciso, lo concreto, lo exacto, lo específico, con antónimos de impreciso, ambiguo e indeterminado, y de lo que no está bien definido o delimitado.
  • Determinación: estaríamos hablando de un acto de decisión con todo lo que esto implica de libertad, responsabilidad y elección. Estaríamos hablando también de valor, de osadía y atrevimiendo.

Si ahora unimos los dos términos, tendremos la siguiente definición: “Algo concreto y determinado, elegido libremente, que decidimos hacer ayudados de nuestra voluntad, guiada esta por la responsabilidad y el afecto de toda nuestra persona”.

Pues bien, si esto es así, hay que tener claros los objetivos que perseguimos, de ahí la autoconciencia que nos permite comprender el sentido de las palabras y nos dispone para encontrar las palabras con sentido. Esto justamente se lo que hace Teresa de Jesús al unir ambos términos en un gesto exento de redundancia, algo que a primera vista podría parecer. Estamos justamente ante “palabras con sentido”.

Palabras que no tienen solamente un componente semántico, que nos vale para definir una idea, qué también, sino que esta expresión en la pluma de Teresa nos lleva a un sentido oculto, que sólo se desvela en la vida de quién las busca, las vive y las pronuncia. Son las palabras mágicas que acuñan el perfil de la oración hecha vida, y no tanto de una “vida de oración”. Porque cuando Teresa quiera explicar a qué se refiere, lo hará adentrándose en el secreto del amor, de un amor que especificará como “fraterno”, “humilde” y “desasido” y que parece sacado de la primera carta a los Corintios: El Amor es comprensivo, el Amor es servicial y no tiene envidia; el Amor no presume ni se engríe, no es maleducado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites aguanta sin límites. El Amor no pasa nunca. Y este es em “marco” donde Teresa de Jesús pronuncia esas palabras, preñadas de sentido… (continúa)

Artículo completo en:

https://drive.google.com/open?id=0B38WZ89inkNfbWFTMzhYYjIyNUE

La Oración Teresiana

ct6mhsqwaaa0mn

LA ORACIÓN DE SENCILLEZ Y DE MIRADA

Mirar al buen Jesús. “No os pido más que le miréis… Él no os ha dejado de mirar aunque hayáis pecado. Mirad que no está aguardando otra cosa sino que le miremos; como le quisiereis le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a mirar que no quedará por diligencia suya” (Camino 26,3). “Como la mujer ha de estar triste y alegre con el marido, así vosotros con el Esposo. (Ib). Si estáis alegre, miradle resucitado. Si estáis triste, miradle camino del huerto ¡qué aflicción tan grande llevaba en el alma, o miradle atado a la columna, perseguido de unos, escupido de otros, negado de sus amigos, sin nadie que vuelva por él, helado de frío, en tanta soledad, y el uno con el otro os podéis consolar… O miradle cargado con la cruz… Os mirará él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas y olvidará sus dolores por consolar los vuestros, sólo porque os vayáis con él a consolar y volváis la cabeza a mirarle (Camino 26,5). Habladle como amigo, esposo, padre, hermano. Unas veces de una manera, otras de otra. Es muy buen amigo Cristo”.
amistad-de-jesus

HALLAZGO DE LA AMISTAD CON JESÚS.

Habla con Él de todo: lo divino y lo humano. Todo es materia de conversación, de oración. Es una amistad viva y comprometida. Contagia como por ósmosis, su trato. El trato con Jesús y el trato de ella con las personas. No es posible comprender todo el alcance y significado de la oración en Santa Teresa. Pero tenemos algunas pistas para comprobar que la oración explica toda la razón de ser de su existencia. Toda su vida espiritual, su nacimiento, su progreso sus retrocesos, su plenitud, van acordes con sus niveles de oración. Sus caídas, sus dudas, sus tiempos bajos coinciden con el abandono práctico de la oración. Cada cristiano experimenta que esto es así. En la oración Teresa se encuentra como el pez en el agua. Le sirve para todo: para tener paciencia en las enfermedades, y conformidad en las adversidades; en ella aprende el amor y el temor de Dios; encuentra fuerza para evitar los pecados y superarlos; la oración es la puerta de todas las mercedes; en sus fundaciones, es en la oración donde encuentra fuerza para superar resistencias y contratiempos, murmuraciones y críticas y malas interpretaciones y sabiduría para orientarse en las encrucijadas y carencias. Y de la oración cosecha los grandes frutos para la Iglesia.

Al tiempo de morir Teresa, en la huerta, al pie de la ventana de su celda, las ramas secas de un arbolito, que nunca llevó fruto, han reventado en una prodigiosa floración, cubriéndolo todo de armiño; ha repicado sencillamente a gloria con las campanillas blancas y sonrosadas de sus fragantes florecillas, que llenaron el aire de perfume ¡en octubre, y en la meseta castellana! Era un prodigio, realmente un prodigio, entre los muchos que acaecieron… Pero el arbolito cubierto de flores con sus corolas rientes y encendidas, tiene una connotación de doble signo: de la voz del Esposo de los Cantares: “Levántate, amada mía, ven a mí, porque ha pasado el invierno, y brotan flores en la vega y la viña en flor difunde perfume”; y de la primavera de gracia que, a su muerte, dejaba la madre en la Iglesia con sus hijas e hijos y sus libros: “Yo no conocí ni vi a la madre Teresa de Jesús mientras estuvo en la tierra; mas ahora que vive en el cielo, la conozco y la veo casi siempre en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros” (Fray Luis de León).

Jesús Marti Ballester

Texto extraído de: http://www.caminando-con-jesus.org/oteresiana/

EL ROSTRO DE TERESA DE JESÚS COMO ESCRITORA EN EL LIBRO DE LA VIDA

Mujer y escritora en «tiempos recios»

Obstat sexus [el sexo lo impide]. Con esta concisión, que sólo la lengua latina permite, anunciaba el Papa Pío XI, por boca de Monseñor Aurelio Galli, su negativa a declarar a Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia, cuando la Orden del Carmelo Descalzo le elevó la petición, en el año 1923.

Si este hecho tuvo lugar en pleno siglo XX, a nadie puede extrañar que su condición femenina supusiera para Teresa de Jesús una traba en el XVI, siglo en el que nace y muere (1515-1582).

Joël Saugnieux al analizar el contexto histórico y cultural de esa época, afirma que Teresa cuenta con una triple limitación cultural, porque sobre ella se cierne un triple lastre sociológico. El primer rasgo que él señala es precisamente que se trata de una mujer, en una época donde la cultura dominante está enteramente en manos de varones. El segundo inconveniente es que nace en una familia de origen judío, cuando se iba imponiendo el estatuto de limpieza de sangre que sólo dará cabida en la sociedad a los cristianos viejos. Por último, que proviene de lo que llamaríamos la burguesía provinciana, en una época en la que los honores se reservan todavía a las personas de origen noble.

Aún cabe sumar un cuarto lastre: Teresa es mística, y se va a ver implicada en la polémica que enfrentaba a los teólogos (letrados) con los «espirituales», a los que a menudo se les acusó de alumbradismo, por lo que muchos de ellos terminaron condenados por el Santo Oficio:

…como en estos tiempos habían acaecido grandes ilusiones en mujeres y engaños que las había hecho el demonio, comencé a temer… (V 23, 2).

Teresa no temía en vano: aparte delEdicto contra los alumbrados, dexados y perfectos, que se había promulgado en 1525, el proceso contra la monja Magdalena de la Cruz de la década de 1540 estaría con frecuencia en su memoria. Más tarde, vendrían otros significativos procesos inquisitoriales, como el que condujo a prisión a Fray Luis de León, o al mismísimo arzobispo de Toledo fray Bartolomé Carranza.

Mujer y mística: no eran las mejores garantías para hacerse creíble. Fray Luis de León, en la carta-dedicatoria de la primera edición de las obras teresianas, que él preparó en 1588, buscando apaciguar ciertas voces de protesta que ya se dejaban oír contra Teresa, y que acabaron llegando hastala Inquisición, escribía en los siguientes términos:

Que lo que algunos dicen, ser inconveniente, que la santa madre misma escriba sus revelaciones de sí, para lo que toca a ella, y a su humildad, y modestia, no lo es, porque las escribió mandada, y forzada…

Desde el momento en que Teresa de Jesús toma la pluma, va a hacerlo muy consciente de lo que supone este hecho en un siglo en el que la mujer carece de voz, y en el que los inquisidores, «…como son hijos de Adán y, en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa» (CE 4, 1). Esas valientes palabras pertenecen a un texto que no superó la censura de la primera redacción de Camino de Perfección(Códice de El Escorial). Fue emborronado tan a conciencia que sólo recientemente ha sido posible su lectura completa, y constituye posiblemente el más atrevido alegato de su tiempo en favor de la mujer.

Por esta razón, sería ella misma quien contribuyera a crear una imagen de escritora reacia, al resaltar con frecuencia su ineptitud para escribir, fundamentada en las más diversas razones: falta de educación formal (letras), desconocimiento del latín, mala salud, frágil memoria, falta de tiempo, muchas responsabilidades en el convento, ser mujer y pecadora… Se trataba de no causar alarma en el lector, el primero de los cuales era siempre un censor.

Sin embargo, de unos años a esta parte, esta visión de Teresa como escritora «a su pesar» ha sido puesta en duda (y aun desmentida) por la mayoría de los críticos que se han acercado a las obras de la escritora abulense. Así, Francisco Márquez Villanueva, en un significativo y brillante artículo publicado en 1983, se atrevió a afirmar con rotundidad:

El malhadado prejuicio hagiográfico ha impedido reconocer algo muy obvio, nunca afirmado hasta este momento y que todavía causará escándalo en algunos: Santa Teresa gozaba del placer de crear como una verdadera adicción, especie de bendito “asimiento” de que, por fortuna nuestra, no llegó a ser consciente. Son hasta los médicos quienes han de poner coto al oneroso desbordamiento casi grafómano: “Me ha mandado el doctor que no escriba jamás sino hasta las doce y algunas veces no de mi letra” (178, I). Sus monjas no en vano la ven escribir a altas horas de la noche, con el rostro todo encendido, en trance creador que, muy de acuerdo con sus profundas convicciones, sin duda armonizaba lo divino y lo humano, lo sobrenatural y el puro placer estético.

Quizá no nos sea posible adentrarnos tan profundamente en el alma teresiana para saber exactamente qué pasaba por su interior mientras escribía. Pero su legado habla por sí solo. Como continúa afirmando Márquez Villanueva…libros de esta densidad de pensamiento no se encargan ni se improvisan.

Texto completo en: https://www.um.es/tonosdigital/znum20/secciones/estudios-14-teresaj_escritoralv.htm

Seminario “Teresa de Jesús: Una mirada a la hondura de su ser mujer” (realizado el año pasado en la ciudad de Sevilla)

Para que conozcamos más la humanidad de nuestra Santa Madre. Es posible descargar o escuchar en línea cada una de las charlas.

Teresa, de la rueca a la pluma


honduraPresentamos los videos, que nos ofrece el canal de televisión de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, del seminario “Teresa de Jesús: una mirada a la hondura de su ser mujer”. Tuvo lugar del 1 al 3 de octubre de 2014 en la Universidad de Sevilla, organizado por la Familia Teresiana de Enrique de Osó (STJ). Este es el programa:

Día 1 de Octubre

16:30h: Inauguración del Seminario a cargo del Sr. Decano de la Facultad de Geografía e Historia

17:00h: El tiempo de Santa Teresa: Crisis económica y conflictos espirituales”Don Francisco Núñez. Dr. Historia Moderna, Universidad de Sevilla

Ir a descargar

19:00 h:Teresa de Jesús, trascendiendo las barreras de género en el siglo XVI”.Doña Giselle Gómez. Dra. Teología, Compañía Santa Teresa de Jesús

  Ir a descargar

Día 2 de Octubre

16:30h: Teresa de Jesús, mujer en tiempos recios…

Ver la entrada original 111 palabras más

V Centenario que Celebramos

V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús
V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús

Existió una vez una mujer que vivía en un tiempo en el que, aún más que ahora, los varones controlaban la historia, empujados por una insaciable sed de poder que les llevaba a enfrentarse en innumerables guerras, a explotar pueblos inocentes. Vivió tras los muros de un convento de clausura, y, allí, le llegaron tristes noticias que hablaban de enfrentamientos incluso entre los que profesaban su misma religión, de personas que morían sin conocer al Dios que ella amaba.

Tocó, así, todo el dolor del mundo, todo el dolor de un tiempo, lo contempló mientras le parecía que no podía hacer nada, porque era mujer y sólo por serlo ya era sospechosa, porque apenas le dejaban pronunciar una palabra, porque quienes habrían de escucharla no la tenían en consideración, pensándola incapaz.

Esa mujer se llamó Teresa de Jesús y el 28 de marzo de 2015 se cumplirán 500 años de su nacimiento. Como nosotros ahora, también ella supo que la historia la manejaban unos pocos, pero nunca creyó que no podría cambiar nada. Esa es, quizás, la principal diferencia entre nosotros y ella.

Puesta frente a Dios, le conoció como Amigo y Maestro, como Libro Vivo en el que comprender su propia verdad y la verdad del mundo. En Cristo, su Amado, Dios se le revelaba preocupado por la historia, preocupado por los hombres y mujeres de todos los tiempos, preocupado por ella.

Teresa supo que, dando su vida por todos, Jesús le había marcado un rumbo y le pedía que siguiera sus huellas y que, andando junto a Él, también ella podría contribuir a cambiar la historia, a transformar la ciudad terrena en ciudad de Dios, a dibujar sobre este mundo el Reino. Y se puso en camino.

Fundó pequeñas comunidades de mujeres empeñadas en demostrar al mundo que el amor puede cambiar el rumbo de la historia. En ellas, sus hijas vivían (y viven aún ahora) amándose unas a las otras, capaces de renunciar a todo en favor de los otros, sin imponerse, sin vencer la tentación de la avaricia y la preocupación exagerada por nosotros mismos que acaba por hacernos desentendernos de los otros, sabiendo que cada hombre y cada mujer son un compañero de camino cuya vida es una palabra que he de respetar y escuchar.

Celebrar el Vº Centenario de Santa Teresa es, sobre todo, lanzarnos a descubrir que entre las cenizas de este mundo aún caldean las brasas de otro mundo posible, mucho más justo y mucho más humano. Recordarla tiene el poder de hacerte consciente de cuánto puedes hacer para que cambien las cosas, si te decides a cambiar tú mismo, a optar por una vida más simple y más comprometida, más de acuerdo con el Evangelio de Jesús, el Evangelio del amor.

De esa manera, conseguiremos que el Centenario no sea una simple “celebración arqueológica”, ni una huida romántica a un pasado glorioso que se añora con nostalgia, y conseguiremos convertirlo en un tiempo de renovación y reactivación espiritual, de rejuvenecimiento.

Celebrar así esta efeméride nos ayudará, de la mano de Santa Teresa a afrontar el presente y el futuro con coraje, con creatividad y con decisión, apostando por un mundo más justo, más solidario, en el que cada persona pueda descubrir que es única e irrepetible, que es amada y que está llamada a ser feliz, pero que no lo será si se cierra en sí misma y no es capaz de abrirse a Dios y a los otros.

Fuente:

http://www.paravosnaci.com/v-centenario