Carta de P. Saverio Cannistrà (Prepósito General) a la Orden con Motivo de la Canonización de Celia y Luis Martin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús. Extracto

Celia y Luis Martin
Celia y Luis Martin

El matrimonio: vocación y amistad
El  breve  elenco  de  algunos  rasgos  concretos  de  la  experiencia  familiar  de Luis  y  Celia  nos  permite  captar  fácilmente  las  analogías  con  la  experiencia  de tantas familias que hoy deben afrontar dificultades económicas, conciliar el ritmo frenético  del  trabajo  con  la  educación  de  los  hijos,  dar  un  sentido  a  los sufrimientos  que  inevitablemente  llaman  a  la  puerta,  poniendo  en  peligro  la armonía  familiar.
Pero  el  motivo  por  el  cual  la  Iglesia  considera  ejemplar  su testimonio  de  vida  conyugal  es  mucho  más  profundo  y  tiene  que  ver  con  la verdad del amor humano dentro del proyecto divino de la creación.
Si vamos a la raíz de su esperiencia, encontramos enseguida dos elementos que  nos  hacen  actuales  para  ilustrar  como  puede  «funcionar» una  relación  de amor  y  poder  decir  así  una  palabra  a  las  parejas,  sobre  todo  jóvenes,  que  están desanimadas  ante  el  ejemplo  de  tantos  naufragios  y,  aun  conservando  en  el corazón  el  deseo,  no  creen  que  sea  posible  la  fidelidad,  resignándose  de  esta forma a una forma mediocre de vida.
El  primer  elemento  es  vivir  el  encuentro  con  el  otro  y el  matrimonio  como vocación.  A esto  Luis  y  Celia  fueron  preparados  por  su  propia  historia  personal, dado  que  los  dos  habían  pensado  vivir  su  vida  cristiana  consagrándose  a  Dios.
No es  este elemento, obviamente, el ejemplar, sin o la sensibilidad y actitud para percibir y concebir la propia existencia como  un diálogo con  el propio  Creador, que  tiene un proyecto y va dejando señales por el camino  que indican, para una
mirada atenta, cual es el camino para saciar la sed de proprio corazón.
Solamente percibiéndose  como  un  don  que  viene  de  Dios  y  aprendiendo  a  mirar  al  otro como  rostro  del  amor  del  Padre,  es  cuando  es  posible  construir  la  propia  casa con un fundamento estable. Esto resultó claro para Celia cuando, al ver acercarse a  su futuro  marido  mientras  recorrían  en  sentido  opuesto  el  puente  de San Leonardo de Alençon, sintió  resonar  en  sí  una  voz  que  le  decía: «Questo es  el hombre que he preparado para ti».
El segundo elemento es la consecuencia directa de esta mirada y apertura de corazón: vivir la relación con su propia mujer/con su proprio maridoen clave de amistad.
La estima y el respeto que brotan de la espontaneidad de reconocerse gratuitamente como  aliados  y  del  gusto  de  ser  una  ayuda  el  uno  para  el  otro,  aportan  la paciencia,  la  humildad,  la  tenacidad,  la  ternura,  la  confianza  y  la  curiosidad necesarias  para  que  la  relación  no  degenere  en  la  búsqueda  de  sí  mismo  en  el otro,  en  el  intento  de  ejercer  un  poder, en  el  desgaste  de  lo  repetitivo.
En expresiones como  éstas: «Te  sigo  en  espíritu durante todo el día; me digo: “En este momento hace tal cosa”.
No veo el momento de estar a tu lado, mi querido Luis;  te  amo  con  todo  mi  corazón  y  siento  que  se  duplica  mi  cariño  al  verme privada de tu presencia; me resultaría imposible vivir lejos de ti» (Cartas familiares108); «Siempre  soy  feliz  con  él,  me  hace  la  vida  muy  pacífica. Mi  marido  es  un hombre santo, todas las mujeres deberían tener uno igual: este es mi deseo para ellas  en  este  nuevo  año»  (Cartas familiares 1);
o  bien, «tu marido  es un verdadero amigo, que  te ama más  que  la vida», no  es nada dulzarrón, es la expresión  de la solidez de un cariño sincero.
Las diferentes sensibilidades, los muchos detalles de la vida conyugal, que a veces  producen  paulatinamente  una  distancia  y  enfrían  la  intimidad,  fueron vividos  por  Luis  y  Celia  como  ocasiones  para aportar  una  mirada  cargada  de simpatía  y  de  tierna  aceptación  de  la  propia  diversidad,  como  aparece  en  este texto:
«Cuando recibas esta carta, estaré ocupada poniendo orden en tu mesa de trabajo;  no  te  alteres,  no  perderé  nada,  ni  una  vieja  escuadra,  ni  un  trozo  de muelle, vamos nada, y así estará todo limpio por encima y por abajo! No podrás decir  que “he  cambiado solamente el  lugar  del polvo”, porque  no  quedará  nada(…). Te abrazo de todo corazón; hoy, pensando que pronto te veré, soy tan feliz que no puedo trabajar.
Tu mujer, que te ama más que su vida » (Cartas familiares 46).

Para leer la Carta completa:

https://delaruecaalapluma.files.wordpress.com/2015/10/carta-del-p-saverio-con-motivo-de-la-canonizacic3b3n-de-los-martin-es.pdf

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