San Juan de la Cruz y la misericordia

Teresa, de la rueca a la pluma


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María del Puerto Alonso, ocd

Nuestro hermano y padre Juan de la Cruz tuvo una infancia muy difícil. Conoció la orfandad, el hambre, la mendicidad, el ser aprendiz de diversos oficios sin lograr identificarse con ninguno… Un fraile hermano nuestro nos dijo en más de una ocasión que tenía todos los boletos para ser el “patrono de los amargados”. Sin embargo, los testimonios de sus procesos de beatificación y canonización insisten en que era un hombre afable y alegre. Un hombre convencido de la misericordia de Dios en su vida y en la historia de la humanidad.

San Juan no dudaba en llamar a Dios “Padre de misericordias”. Y en la conocida “Oración del alma enamorada” comienza diciendo: “¡Señor Dios, amado mío! Si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más…

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La Determinada Determinación Teresiana (parte 1)

Hna. María Pilar Huerta Román, CD – Carmelo de Toro (Zamora)

Palabras con Sentido

En un primer momento cabría hablar de “autoconciencia” (porque sin ella no podemos entender nada), como conocimiento de nosotros mismos, de nuestras emociones, de nuestros recursos,de nuestras virtudes y defectos.

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 Una autoconciencia que sería algo así como el “conocimiento propio”, en acto, en presente, actuante: “No es pequeña lástima de confusión que, por nuestra culpa, no nos entendamos a nosotros mismos, ni sepamos quiénes somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese ni supiese  quién fue su padre ni su madre ni que qué tierra?”. “Es tan importante este conocernos que no querría en ello hubiese jamás relajación”. Sólo si partimos de la autoconciencia, podemos saber hacia dónde queremos ir, y por dónde llegar a dónde queremos. Difícilmente podemos tomar una determinación (decisión consciente) si nos desconocemos a nosotros mismos.

… Podríamos ahora, separar cada uno de los términos de la expresión “determinada determinación” y así tendríamos 2 unidades de análisis:

  • Determinada/o; es lo preciso, lo concreto, lo exacto, lo específico, con antónimos de impreciso, ambiguo e indeterminado, y de lo que no está bien definido o delimitado.
  • Determinación: estaríamos hablando de un acto de decisión con todo lo que esto implica de libertad, responsabilidad y elección. Estaríamos hablando también de valor, de osadía y atrevimiendo.

Si ahora unimos los dos términos, tendremos la siguiente definición: “Algo concreto y determinado, elegido libremente, que decidimos hacer ayudados de nuestra voluntad, guiada esta por la responsabilidad y el afecto de toda nuestra persona”.

Pues bien, si esto es así, hay que tener claros los objetivos que perseguimos, de ahí la autoconciencia que nos permite comprender el sentido de las palabras y nos dispone para encontrar las palabras con sentido. Esto justamente se lo que hace Teresa de Jesús al unir ambos términos en un gesto exento de redundancia, algo que a primera vista podría parecer. Estamos justamente ante “palabras con sentido”.

Palabras que no tienen solamente un componente semántico, que nos vale para definir una idea, qué también, sino que esta expresión en la pluma de Teresa nos lleva a un sentido oculto, que sólo se desvela en la vida de quién las busca, las vive y las pronuncia. Son las palabras mágicas que acuñan el perfil de la oración hecha vida, y no tanto de una “vida de oración”. Porque cuando Teresa quiera explicar a qué se refiere, lo hará adentrándose en el secreto del amor, de un amor que especificará como “fraterno”, “humilde” y “desasido” y que parece sacado de la primera carta a los Corintios: El Amor es comprensivo, el Amor es servicial y no tiene envidia; el Amor no presume ni se engríe, no es maleducado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites aguanta sin límites. El Amor no pasa nunca. Y este es em “marco” donde Teresa de Jesús pronuncia esas palabras, preñadas de sentido… (continúa)

Artículo completo en:

https://drive.google.com/open?id=0B38WZ89inkNfbWFTMzhYYjIyNUE

La Oración Teresiana

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LA ORACIÓN DE SENCILLEZ Y DE MIRADA

Mirar al buen Jesús. “No os pido más que le miréis… Él no os ha dejado de mirar aunque hayáis pecado. Mirad que no está aguardando otra cosa sino que le miremos; como le quisiereis le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a mirar que no quedará por diligencia suya” (Camino 26,3). “Como la mujer ha de estar triste y alegre con el marido, así vosotros con el Esposo. (Ib). Si estáis alegre, miradle resucitado. Si estáis triste, miradle camino del huerto ¡qué aflicción tan grande llevaba en el alma, o miradle atado a la columna, perseguido de unos, escupido de otros, negado de sus amigos, sin nadie que vuelva por él, helado de frío, en tanta soledad, y el uno con el otro os podéis consolar… O miradle cargado con la cruz… Os mirará él con unos ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas y olvidará sus dolores por consolar los vuestros, sólo porque os vayáis con él a consolar y volváis la cabeza a mirarle (Camino 26,5). Habladle como amigo, esposo, padre, hermano. Unas veces de una manera, otras de otra. Es muy buen amigo Cristo”.
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HALLAZGO DE LA AMISTAD CON JESÚS.

Habla con Él de todo: lo divino y lo humano. Todo es materia de conversación, de oración. Es una amistad viva y comprometida. Contagia como por ósmosis, su trato. El trato con Jesús y el trato de ella con las personas. No es posible comprender todo el alcance y significado de la oración en Santa Teresa. Pero tenemos algunas pistas para comprobar que la oración explica toda la razón de ser de su existencia. Toda su vida espiritual, su nacimiento, su progreso sus retrocesos, su plenitud, van acordes con sus niveles de oración. Sus caídas, sus dudas, sus tiempos bajos coinciden con el abandono práctico de la oración. Cada cristiano experimenta que esto es así. En la oración Teresa se encuentra como el pez en el agua. Le sirve para todo: para tener paciencia en las enfermedades, y conformidad en las adversidades; en ella aprende el amor y el temor de Dios; encuentra fuerza para evitar los pecados y superarlos; la oración es la puerta de todas las mercedes; en sus fundaciones, es en la oración donde encuentra fuerza para superar resistencias y contratiempos, murmuraciones y críticas y malas interpretaciones y sabiduría para orientarse en las encrucijadas y carencias. Y de la oración cosecha los grandes frutos para la Iglesia.

Al tiempo de morir Teresa, en la huerta, al pie de la ventana de su celda, las ramas secas de un arbolito, que nunca llevó fruto, han reventado en una prodigiosa floración, cubriéndolo todo de armiño; ha repicado sencillamente a gloria con las campanillas blancas y sonrosadas de sus fragantes florecillas, que llenaron el aire de perfume ¡en octubre, y en la meseta castellana! Era un prodigio, realmente un prodigio, entre los muchos que acaecieron… Pero el arbolito cubierto de flores con sus corolas rientes y encendidas, tiene una connotación de doble signo: de la voz del Esposo de los Cantares: “Levántate, amada mía, ven a mí, porque ha pasado el invierno, y brotan flores en la vega y la viña en flor difunde perfume”; y de la primavera de gracia que, a su muerte, dejaba la madre en la Iglesia con sus hijas e hijos y sus libros: “Yo no conocí ni vi a la madre Teresa de Jesús mientras estuvo en la tierra; mas ahora que vive en el cielo, la conozco y la veo casi siempre en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros” (Fray Luis de León).

Jesús Marti Ballester

Texto extraído de: http://www.caminando-con-jesus.org/oteresiana/

TERESA DE JESÚS-PERFIL BIOGRÁFICO

Aventurar la vida

avila55INTRODUCCIÓN

Teresa de Jesús es un don de Dios para la Iglesia y a la humanidad. Una mujer que supo hacer de Jesucristo el centro de su vida, y una mujer profundamente eclesial. Murió pronunciando estas palabras: “Al fin muero hija de la Iglesia”. Acercarnos a Teresa es saborear la esencia del más puro cristianismo, la finura de una mujer que se dejó seducir por Jesús, y se mantuvo adherida con la mirada fija en Él, hasta el final de su vida.

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La identidad del Carmelita Descalzo Seglar en el Siglo XXI

El CITeS-Universidad de la Mística en Ávila, fue la sede del V Congreso Ibérico de Carmelitas Descalzos Seglares, titulado Identidad y Misión del Carmelita Seglar, que se realizó del 29 de julio al 1 de agosto 2016.

Las tres ramas del Carmelo Descalzo: frailes, carmelitas descalzas y seglares estuvieron representados por aproximadamente 150 participantes procedentes de Roma, España y Portugal. Cuatro días de reflexión y profundización centrados principalmente en tres temas de vital importancia para el Carmelita Seglar de hoy: Su identidad, formación y discernimiento vocacional.

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Es importante señalar que actualmente los Carmelitas Descalzos Seglares (OCDS) superan los 25.500 en todo el mundo y se espera que el V Congreso tenga positiva una repercusión en sus comunidades.

La primera ponencia titulada: “La identidad del Carmelita Descalzo Seglar en el Siglo XXI”, estuvo a cargo del P. Alzinir Sebastianini, Delegado General para los Carmelitas Seglares. En el link podrán acceder a la presentación completa haz click aquí: http://bit.ly/carmelitaseglarsigloxxi

Artículo originalmente publicado en: https://delaruecaalapluma.wordpress.com/2016/08/08/v-congreso-iberico-del-carmelo-descalzo-seglar/

Sobre nuestro superior provincial padre Miguel Márquez 

El P. Miguel Márquez primer superior provincial de la nueva provincia Ibérica de Santa Teresa. La nueva provincia está formada por las antiguas provincias españolas de Andalucía, Aragón-Valencia, Burgos, Castilla, Cataluña y Baleares, además de los territorios del Vicariato de Uruguay-Bolivia-Paraguay y lo que era la Delegación de África Occidental.

El P. Miguel Márquez nació en 1965 en Plasencia (Cáceres) y ha desempeñado numerosos puestos de responsabilidad y gobierno en la vida de la Provincia de los carmelitas de Castilla, como Consejero Provincial de 1999 al 2002 y Vicario Provincial de 2002 al 2005, cargo para el que fue elegido nuevamente en el capítulo provincial de 2008 y después como Provincial. Asimismo ha ejercido de formador, como maestro de estudiantes durante seis años, en la comunidad de Salamanca.

Ingresó en la Orden del Carmen Descalzo en 1983 emitiendo su profesión religiosa en 1985. Fue ordenado sacerdote en Medina del Campo en 1990. Autor de numerosas publicaciones de carácter espiritual como “Atardecer en el Valle. Relatos a la lumbre de Dios”, “El Riesgo de la Confianza. Cómo descubrir a Dios sin huir de mí mismo”, “Hacia donde mirar. Espiritualidad en la vida cotidiana” y “Amanece en Malpica. Cuentos para despertar”. También es colaborador en revistas como “Teresa de Jesús” y “Revista de Espiritualidad”, Miguel Márquez es Licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, con un Tesis de licenciatura sobre “La Imagen de Dios en el Magníficat”.

Publicado en: http://www.revistaecclesia.com/el-padre-miguel-marquez-nuevo-superior-provincial-de-los-carmelitas-de-espana/

La Humildad, Raíz de la Vida Espiritual

Padre Salvador Ros OCD – Curso de formación OCDS. Toledo 25-27 de Enero de 2013

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Lo decisivo en la vida espiritual no es tanto el “buscar a Dios”, porque hay maneras de buscarlo que son provocaciones (cf. Sab 1,2), cuanto el ponerse en una actitud tal que se pueda esperar encontrarlo sin tener que buscarlo, porque es Él quien toma la iniciativa del encuentro, el que nos busca y el que a su debido tiempo se manifestará a nosotros: “Me he hecho encontradizo de quienes no preguntaban por mí; salí al encuentro de los que no me buscaban (IS 65; Rom 10,20-21). “No me buscarías, si no me hubieras encontrado” (Pascal). “Quien se vuelve hacia Oriente esperando a su Dios, en él, muy pronto, se elevará la aurora de la Gracia” (Angelus Silesius).

El camino más seguro para el encuentro con Dios y para esa forma de experiencia que llamamos contemplación es la actitud teologal, actitud que resumimos con la expresión “fe-esperanza-caridad” -lo que Teresa llama “amor-desasimiento-humildad” (CV 4,4)-, virtudes que “andan siempre juntas”- (CV10,3) y que “son necesarias tener las [personas] que pretenden llevar camino de oración”, de manera que “es imposible, si no las tienen, ser muy contemplativas, y, cuando pensaren lo son, están muy engañadas” (CV 4,3). Sobre este fundamento teologal de las virtudes Teresa insiste machaconamente:  “Diréis, hijas mías, que este es el engaño que todos traemos, que en llegándose uno un rato cada día a pensar sus pecados (que está obligado a ello si es cristiano de más que nombre), luego dicen es muy contemplativo, y luego le quieren con tan grandes virtudes como está obligado a tener el muy contemplativo” (CE 24 3-4).

Veamos, entonces, en qué consiste la humildad, ya que con frecuencia nos hacemos una idea falsa al concebirla como algo que nos rebaja, cuando es todo lo contrario, nos aporta la verdadera grandeza que en vano buscamos fuera de Dios, pues no hay nada más elevado que estar ante Dios y con Él. Quien se ha descubierto a sí mismo ante Dios, ha descubierto también que sólo ahí estaba el lugar donde uno puede conocerse íntegramente, en medio de una luz que nos deja desnudos como nunca antes lo habíamos estado, y a la vez nos cubre de misericordia como nunca antes nadie lo había hecho. No somos humildes más que cuando nos encontramos con Dios, y Dios únicamente puede encontrarnos cuando somos humildes.

Desde aquí podemos entender ya la experiencia y la definición de Teresa: “Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y púsome delante -a mi parecer sin considerarlo, sino de presto- esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en Verdad” (6M 10,7). “Y así entendí qué cosa es andar un alma en verdad delante de la misma Verdad” (V 40,3).

Teresa nos dice que la humildad es, ante todo, una virtud teologal, que se refiere directamente a Dios, y que por ella podemos conocernos como Dios nos conoce. No son, por tanto, las actitudes artificiales: los encogimientos, las cobardías, los espíritus ñoños, la melancolía. Todo eso lo desenmascaró Teresa como “almas cobardes con amparo de la humildad” (V 13,2). “Por eso digo, hijas, que pongamos los ojos en Cristo, nuestro bien, y allí deprenderemos la verdadera humildad, y ennoblecerse ha el entendimiento, y no hará el propio conocimiento ratero y cobarde” (1M 2,11). “Porque en otra parte dije mucho del daño que nos hace no entender bien esto de la humildad  y propio conocimiento [cf. V13,4-6, 15; CV 10, 3-4; 39,5] no os digo más aquí, aunque es lo que más nos importa” (1M 2,13).

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Así, pues, lejos de cualquier caricatura degradante, de pusilanimidad y apocamiento, la verdadera humildad es magnánima, es una fuerza (eso significa virtud) “para conformarnos con nuestro Dios y Esposo” (6M 10,6), y por eso concluye Teresa: “No entendamos cosa en que se sirve más el Señor que no presumamos salir con ella, con su favor. Esta presunción querría yo en esta casa, que hace siempre crecer la humildad: tener una santa osadía, que Dios ayuda a los fuertes y no es aceptador de personas” (CV 16,8)

Texto completo en: http://bit.ly/humildadsros